Economía circular o el fin de los recursos 

Un dato para la reflexión: el 20% de la población mundial utiliza el 80% de los recursos del planeta ..

Un dato para la reflexión: el 20% de la población mundial utiliza el 80% de los recursos del planeta. Esta situación, que los expertos califican de insostenible, viene marcada por la economía lineal, relacionada con el liberalismo económico, el concepto de usar y tirar, el consumismo como motor del crecimiento.

Ahora, un nuevo paradigma, el de la economía circular, llega dispuesto a cambiar de forma radical el orden establecido. «Se trata de producir bienes y servicios utilizando para ello la menor cantidad posible de recursos y evitando el despilfarro tanto de las materias primas, como del agua o de la energía. En definitiva, podemos decir que se trata de producir más con menos». Con estas palabras lo describe a elEconomista Carlos Martínez-Orgado, presidente de la Fundación de Economía Circular. Deja claro que estamos en la «prehistoria de este cambio radical» que necesita de la implicación de todos los agentes (empresas, consumidores, administraciones…) y también de un compromiso a nivel global: «De nada serviría que en Europa tomáramos conciencia si al mismo tiempo en China o en países emergentes muy poblados con nuevas clases medias no aplicaran este tipo de iniciativas», advierte.

Reciclar al menos el 50%
Desde la Unión Europea, se están tomando medidas ambiciosas para incentivar a los Gobiernos a revertir la situación actual. Y así pasar poco a poco de la economía lineal a una más cíclica. El objetivo inicial para el año 2020 fijaba que se reciclara el 50 % de los residuos. Según el borrador del paquete de medidas que aprobará Bruselas previsiblemente el próximo 2 de diciembre, ese procentaje se incrementaría hasta el 70 % de cara al año 2030. «Se esperan una serie de normas y de buenas prácticas para diseñar nuevos productos, nuevos bienes y servicios que tengan la vida más larga y que además se puedan desmontar, reparar, actualizar…», explica el presidente de la Fundación de Economía Circular.

Una de esas iniciativas contemplaría que los productos fabricados con materias primas recicladas no tendrían IVA, pues este impuesto ya se habría pagado con el bien anterior. En Francia, considerado el país más avanzado en la adopción de este tipo de medidas, se han aprobado recientemente dos leyes que contemplan incluso penas de prisión para aquellos fabricantes que practiquen la obsolescencia programada (sobre todo electrodomésticos o aparatos electrónicos con sospechosa fecha de caducidad); y también para quienes no garanticen que haya reparación y piezas de recambio para sus productos. ¿Cómo controlar eso? «Estudiando producto a producto se determina cuál es la trazabilidad que debe de tener. El fabricante tiene que asegurarse de que lo que produce se adecúa a ese estandar. Francia puede ser el modelo a seguir», responde Martínez-Orgado.

 

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